Isaac Getz: «Confiar mis datos a una empresa liberada me da una mayor tranquilidad como cliente»

Isaac Getz es profesor de liderazgo e innovación en la escuela de negocios ESCP Europe y autor de las obras , cuya edición de bolsillo, publicada en 2013, popularizó el concepto de empresa liberada, y de La liberté, ça marche !, en la que presenta los aspectos relativos al liderazgo de la empresa liberada. A mediados de junio fue invitado a dar una conferencia en la sede de OVH en la que expuso la filosofía y las virtudes de la empresa liberada, antes de responder a las preguntas de trabajadores muy interesados por el tema. Cabe señalar que, desde sus inicios, OVH es una empresa poco jerárquica y que su fundador y CEO, Octave Klaba, aboga por culminar su liberación; un proceso que está en consonancia con los valores fundamentales de OVH, que son el respeto del individuo y de la libertad.

¿En qué sentido la liberación de las empresas es algo innovador?

Isaac Getz: La empresa liberada es, ante todo, una cuestión de mucho sentido común. En gran parte, consiste en poner en práctica lo que la psicología social nos viene diciendo desde hace ya varias décadas sobre los mecanismos de la motivación humana... que, sin embargo, la dirección de empresas tradicional sigue ignorando.

Antes de que surgiera el concepto de empresa liberada, ya había empresas que llevaban a cabo experimentos orientados a dar a los empleados más libertad y responsabilidad. Algunos entendieron muy pronto las ventajas de confiar más en sus trabajadores, de apostar por su inteligencia y su capacidad para tomar las decisiones más acertadas por sí solos.

La liberación de una empresa no es una revolución, en el sentido de que establezca un modelo nuevo que suponga hacer borrón y cuenta nueva con respecto al pasado. Es una evolución organizativa cuya puesta en práctica es distinta en cada empresa y depende de su herencia humana y cultural. Por este motivo, no existe ninguna receta que un consultor te pueda servir en bandeja, sino una filosofía que ayuda a los empresarios a construir conjuntamente con sus empleados un modelo de organización liberado propio de cada empresa.

Podríamos decir que se trata de una innovación social. De hecho, como ocurre con todas las grandes innovaciones, el concepto de empresa liberada ha pasado por tres fases bien conocidas: el rechazo, la oposición y la aceptación. Recuerdo las primeras reacciones que suscitaba al hablar de este tipo de organización en 2007. Me decían: «No es verdad. Eso no existe. ¿Cómo se puede depositar una confianza incondicional en los empleados? ¡La confianza no excluye el control!». Después vino la fase de oposición. Los detractores sostenían que era una idea peligrosa, una impostura, con argumentos a menudo teóricos que venían de personas que nunca habían puesto un pie en una empresa liberada. Ahora, la liberación de las empresas se ve cada vez más como algo natural —quizá demasiado—. Cada vez oigo a más empresas decir: «¡Ya lo hacemos!». Pues vale, aunque el movimiento de liberación de empresas, que es muy dinámico en países como Francia y Bélgica, con cientos de empresas privadas y organismos públicos, en realidad apenas acaba de empezar.

¿Ser una empresa liberada en un sector supercompetitivo es un riesgo o una oportunidad?

Isaac Getz: ¿La situación de OVH es muy distinta de la de millones de otras empresas? A día de hoy, ¿qué empresa puede considerarse a salvo de una competencia, actual o futura, cuyo alcance es desconocido?

Sí, aún existen muchas empresas que se basan en una gestión top-down o de tipo «mando y control», que obtienen los resultados previstos y por ello no ponen en entredicho su modelo organizativo.

Otras empresas —ya presenten resultados buenos o malos, en un contexto de competencia intensa o reducida— eligen centrarse en lo humano. La finalidad de la liberación es que los trabajadores estén felices de levantarse por la mañana y den lo mejor de sí mismos en el trabajo. Estas empresas están convencidas de que, gracias a que sus empleados son felices y rinden, obtendrán unos resultados mejores que los de la competencia. A mí no me parece descabellado, puesto que los resultados dependen en buena medida del compromiso y la creatividad, que son actos voluntarios y no una obligación contractual del empleado para con su empleador.

¿Es posible optar por un modelo organizativo liberado en actividades críticas como el alojamiento de datos?

Isaac Getz: No estoy seguro de que presentarse como empresa liberada constituya un argumento de venta. Aunque, teniendo en cuenta que la ética cada vez influye más en las decisiones de consumo, algunas personas podrían ser sensibles a la forma en la que un proveedor suyo entienda la dirección de sus empleados.

En cambio, de lo que sí estoy seguro es de que, como cliente, me da mucha más tranquilidad confiar mi dinero o mis datos a una empresa liberada. ¿Cree, por ejemplo, que en los bancos en los que han estallado escándalos no existían procedimientos, controles y niveles jerárquicos? ¿Impidió eso que se produjeran errores y abusos?

La jerarquía y las cámaras no garantizan la seguridad. Por el contrario, si todos los empleados comparten y hacen suya la problemática de la seguridad, me parece que se ofrece una garantía mucho más sólida que en una organización en la que existan «responsables» encargados de sancionar el incumplimiento de los procedimientos.

Por cierto, ¿sabe que hay un submarino nuclear de la Armada estadounidense, el Santa Fe, cuya organización se basa en el modelo de empresa liberada? Gracias a esta organización, el sumergible ha pasado de ser el último de la clase a ser considerado la joya de la marina de Estados Unidos... Ahí lo que está en juego no es ya la seguridad de datos, sino vidas humanas.

Es usted titulado en Informática. ¿Al ‘geek’ de la informática que podría haber sido —si no se hubiera reorientado hacia la investigación y la enseñanza— le habría gustado trabajar en una empresa tecnológica?

Isaac Getz: Hay startups que afirman ser empresas liberadas, pero ello se reduce a instalar un futbolín en la oficina y poner yogures ecológicos a disposición de los empleados. A menudo se cae en el error de considerar que los geeks son personas inmaduras y que basta con distraerlos o mimarlos para convencerlos de que se queden en una empresa. Tampoco son personas interesadas que solo se rijan por el dinero. Al contrario, yo soy de la opinión de que, una vez se les remunera correctamente en relación con el mercado, necesitan realizarse y encontrar un sentido profundo a su trabajo. Y para ello, ¿qué mejor que una empresa liberada?

«A menudo se cae en el error de considerar que los ‘geeks’ son personas inmaduras y que basta con distraerlos o mimarlos para convencerlos de que se queden en una empresa», afirma Isaac Getz.