OVH NEWS | ACTUALIDAD, INNOVACIÓN Y TENDENCIAS IT


Descubrir, entender y adelantarse












03/10/2016
Compartir

Artículo redactado por Hugo Bonnaffé


Por qué OVH apuesta (por fin) por el escritorio virtual


Pronto va a hacer diez años que hablamos del escritorio virtual como símbolo de la informática moderna. Y que predecimos cada año, o casi, su desembarco inminente en las empresas… sin que ello llegue a producirse. Las buenas razones de utilizarlo —movilidad, seguridad, reducción de costes y flexibilidad— no han cambiado mucho, como tampoco las tecnologías subyacentes que, aunque no han evolucionado radicalmente, sí han mejorado gracias a la llegada de nuevos editores a este mercado, tales como VMware. Entonces, ¿por qué OVH ha esperado a 2016 para lanzar una oferta de Cloud Desktop y Cloud Desktop Infrastructure (VDI)? François Loiseau, arquitecto cloud senior del equipo que ha diseñado estas soluciones, nos trae las respuestas.





El cloud ha despejado el camino hacia el escritorio virtual


Para explicar el fracaso relativo del escritorio virtual, durante mucho tiempo hemos sentado en el banquillo de los acusados a la baja velocidad de la conexión a internet de las empresas. ¿Esta explicación sigue teniendo sentido a día de hoy? «No mucho —responde François—. Por un lado, el ancho de banda está aumentando: la fibra óptica llega lentamente pero con paso firme, y las soluciones alternativas se democratizan, desde el SDSL a la agregación de enlaces A/VDSL. Por otro lado, los avances de las tecnologías de compresión de los flujos de vídeo han permitido reducir el consumo de ancho de banda de los escritorios virtuales y, al mismo tiempo, aumentar su calidad». Así podemos ver vídeos 4K en YouTube en un Cloud Desktop con una conexión de pocos Mbps. «Países muy bien conectados como Bélgica —continúa François— nos llevan un poco de ventaja en el escritorio virtual, pero hay que buscar en otra parte las razones por las que este todavía no ha seducido a las masas».

Buceando en la historia de las innovaciones, hallamos una pista: «Para que una innovación encuentre su público, son necesarios varios ingredientes: una tecnología que alcanza su madurez, un precio que se democratiza y usuarios suficientemente convencidos de las ventajas del producto como para cambiar sus hábitos. Estoy seguro de que la evolución de las tecnologías de la información en la empresa a lo largo de estos últimos años ha creado un contexto más favorable para la adopción del escritorio virtual». Efectivamente, nos hemos acostumbrado a utilizar aplicaciones en modo as a service, a alojar nuestros datos en la nube y a acceder a ellos en remoto. La idea de trasladar el escritorio a la nube ya no es tan descabellada como hace unos años. «Siempre es más fácil ver las cosas con claridad con unos años de retrospectiva, pero reconozcamos que era osado creer hace 8 o 10 años que algunos se verían tentados de enviar su escritorio —¡su herramienta de trabajo diaria!— a la nube»; una nube que, en aquel momento, todavía era muy difusa. «Había que ir poco a poco, paso a paso». De hecho, la elección del nombre «Cloud Desktop» para la oferta de escritorio virtual de OVH no es inocente: «La noción de cloud se ha integrado en nuestras costumbres, imprime en el imaginario colectivo la idea de más sencillez, flexibilidad… Así que era lógico hablar de Cloud Desktop en lugar de escritorio virtual». A lo que François añade que, en un momento en el que lo fundamental de las aplicaciones se encuentra en internet, produciendo interacciones entre contenidos que, a su vez, están alojados en servidores, tener el escritorio en la nube es, a fin de cuentas, bastante lógico: «Seguir trabajando desde un ordenador local es trabajar al margen de internet».




Más información sobre la solución Cloud Desktop de OVH


Cloud Desktop de OVH: ¿qué tiene que no tienen los demás?




Una herramienta adaptada a las nuevas formas de trabajo que no solo permite acceder a los datos y aplicaciones, sino al entorno completo


Sobre la cuestión del escritorio del futuro, muchos han hecho predicciones, que no siempre coinciden. No obstante, todas ellas destacan un punto esencial: las nuevas tecnologías van a seguir revolucionando, si no el trabajo en sí mismo, al menos la relación que mantenemos con él. Prueba de ello es este discreto desplazamiento semántico: «trabajo» designa cada vez menos el lugar en el que pasamos la jornada y más lo que producimos gracias a las herramientas —principalmente digitales— que tenemos a nuestra disposición y la posibilidad de estar en contacto con todo el mundo, en cualquier momento y lugar. Esto hace referencia, evidentemente, a las herramientas colaborativas, las aplicaciones propias que han migrado a la nube, la videoconferencia… y todo aquello que ha posibilitado el auge de la movilidad en el trabajo y del teletrabajo. «El escritorio virtual es la siguiente de esas herramientas». Y, lo que es aún mejor, permite reunirlas y desplegar todo su potencial.

Hasta ahora, el trabajo en desplazamiento o desde el domicilio describía la posibilidad de acceder de forma remota a la mayoría de las aplicaciones utilizadas en el lugar de trabajo, así como a los datos previamente sincronizados con un espacio de almacenamiento en la nube. Las aplicaciones móviles y web permiten, a su vez, acceder a esos mismos datos y herramientas (al menos a las funcionalidades esenciales) desde el smartphone o la tablet. «Práctico y suficiente en algunos casos, pero no en todos. ¿Nunca ha lamentado no poder disponer a distancia de su entorno de trabajo tal cual, sus aplicaciones con los atajos de teclado y las reglas que haya configurado para ser más eficiente, el documento que estuviera editando que creía haber guardado, el navegador con las pestañas abiertas con sus últimas búsquedas…? Este es el cambio de paradigma que ofrece el escritorio virtual: ya no tendrá que contentarse con acceder a sus herramientas y datos a distancia. Podrá llevar con usted su entorno de trabajo completo, tal como lo haya personalizado para ser más productivo». ¿Podemos llegar a decir que el trabajo en remoto era hasta ahora un apaño? «Hemos hecho uso y abuso del término «movilidad», así que puede que ahora haya que buscar superlativos para expresar las posibilidades del escritorio virtual, es decir, la supermovilidad, la hipermovilidad, la ubicuidad... en resumen, el hecho de estar en cualquier lugar como en la oficina».



« Ya no tendrá que contentarse con acceder a sus herramientas y datos a distancia. Podrá llevar con usted su entorno de trabajo completo, tal como lo haya personalizado para ser más productivo. »





Seguridad: el argumento que debería convencer a las empresas


Si bien el hecho de poder acceder desde cualquier lugar y desde cualquier dispositivo conectado a un puesto de trabajo único es garantía de confort y productividad, esta no es la única ventaja del Cloud Desktop. La seguridad es otra ventaja fundamental. «Como en otras ocasiones, nuestro servicio debe mucho a la aparición de una necesidad interna de OVH. En este caso, se trataba de proporcionar a los desarrolladores máquinas Windows en las que pudieran ser administradores, pero sin poner en riesgo el sistema informático de la empresa». Disponer de un escritorio virtual que haga las veces de sandbox, compartido entre los trabajadores de una empresa, para realizar pruebas o abrir sin miedo archivos adjuntos dudosos es un posible uso. Pero la aportación del Cloud Desktop en materia de seguridad es más extensa. «Cuando se utiliza un ordenador público, o cuando uno de los trabajadores de la empresa utiliza su propio equipo (BYOD), siempre hay riesgo de que las claves introducidas para conectarse a las herramientas de la empresa sean interceptadas. De ahí el interés de conectarse al escritorio virtual para trabajar en él en total seguridad: la autenticación y la navegación se realizan a través de una conexión cifrada, y es muy fácil, desde el móvil por ejemplo, restaurar la contraseña que permite conectarse al escritorio virtual una vez se ha terminado de trabajar».







El escritorio virtual: el fin de la ley de Moore


La flexibilidad y la reducción de costes son argumentos recurrentes entre los partidarios del escritorio virtual. «Y con razón —confirma François—. A veces varios miembros de un mismo equipo utilizan de forma ocasional aplicaciones costosas. En este caso, en lugar de adquirir una licencia para cada puesto, se puede optar por un Cloud Desktop, instalar en él esas aplicaciones y dar acceso a todos. De hecho, trabajamos en la multisesión con esta perspectiva». El ejemplo de los trabajadores en prácticas y estacionales es igualmente elocuente: «En lugar de invertir en hardware nuevo, puede conceder una renovada juventud a un ordenador obsoleto gracias al Cloud Desktop. El puesto de trabajo físico ya solo sirve para acceder al escritorio virtual a través de un simple navegador o un cliente de escritorio. La potencia de cálculo y la memoria RAM necesarias para ejecutar las aplicaciones se encuentran en el servidor que aloja el escritorio virtual, al igual que el almacenamiento de los datos. Esto permite ahorrar batería de los dispositivos durante los desplazamientos, pero, sobre todo, la empresa ya no necesita invertir en hardware que tendrá que amortizar, ya que un miniordenador (tipo Wyse o NUC) es más que suficiente. Los costes son mucho más previsibles para las empresas, y la obsolescencia de las máquinas existentes, que durante mucho tiempo ha estado dictada por la ley de Moore, se retrasa varios años, ¡o incluso decenios!».

Por supuesto, las aplicaciones propias seguirán siendo cada vez más potentes y consumirán cada vez más recursos, que aprovecharán las próximas evoluciones de los procesadores. Pero el upgrade de los escritorios virtuales se hace de forma indolora para las empresas: unos pocos clics bastan para mejorar la configuración del Cloud Desktop, con posibilidad de migrar los datos. «Al fin y al cabo, aplicamos a los puestos de trabajo el mismo principio que el popularizado por los editores de software. Más que invertir en una licencia, costosa y que enseguida se queda obsoleta, ofrecemos un modelo de suscripción sin compromiso de permanencia que permite disfrutar siempre de la versión más actualizada, semejante a lo que ofrecemos con Office 365, SharePoint o Exchange (opciones complementarias de la oferta de Cloud Desktop)». Sobre el papel, optar por el escritorio virtual es una decisión racional donde las haya. Quedan por derribar los últimos muros psicológicos, como el apego que podemos sentir por el ordenador. «Si le sirve de consuelo, siempre será necesario un equipo físico para acceder al Cloud Desktop. Un aparato donde pegar post-its. Pero no puedo garantizarle que dentro de 10 años seguirá siendo un ordenador, ya que hoy en día se venden más smartphones que ordenadores…». Laurent Decool, jefe de producto de la solución Cloud Desktop, añade: «Dígase a sí mismo que, hoy en día, el primer hotelero mundial no tiene hoteles, y el grupo de vehículos con conductor más importante no tiene ningún vehículo. ¿Por qué, para tener éxito, habría que llenarse de ordenadores que administrar, mantener y renovar, mientras que lo más importante en nuestra época no es la posesión de los dispositivos, sino su uso?».




Descubra la solución Cloud Desktop de OVH


Contrate su Cloud Desktop desde 9,99 €/mes + IVA.